Los Filósofos ante el Amor

Publicado: junio 22, 2011 en Arts. Jorge Camiro Bobadilla

Los filósofos ante el amor

Por: Jorge Camiro Bobadilla – Filósofo

“Mis títulos no son de sabio, son de enamorado”

Pedro Salinas Citado por Álex Grijelmo

“Todos los días la gente se arregla el cabello, ¿Por qué no el corazón?”

Ernesto el Che Guevara

Existen tres momentos bastante fulleros cuando se intenta un primer acercamiento con la filosofía, es fácil detectarlos por circunstancial que haya sido la relación de cualquiera con esta materia.

El primero, se realizará en un salón repleto de alumnos, en donde el profesor intentará explicar qué es un silogismo, hará hincapié en la importancia y el carácter universal de las proposiciones, más la necesidad y la validez con que la conclusión se deduce:

Todos los hombres son mortales;

 Sócrates es un hombre; por lo tanto Sócrates es Mortal.

¿Qué queda de este último argumento? La muerte, que es una parte irrenunciable de la verdad de vivir, quedará soslayada en la grandeza del silogismo, pasando a un segundo término, tal vez no cuestionado.

      El segundo instante, será cuando se define a la filosofía etimológicamente como amor a la sabiduría, dándole desde el inicio un carácter más importante a la verdad que al amor, la verdad y siempre la verdad, el filósofo busca y sigue a la verdad, pero parece que esta nunca basta, la sabiduría no es ciencia menciona Josep Muñoz, la verdad no es suficiente para vivir, es necesario el amor. La misma situación transferencial que caracteriza un  psicoanálisis habla de la importancia del amor para establecer una relación de cura, para sanar, el paciente necesita de fe, y algo de amor depositado en el operador del diván, sin esa confianza no hay posibilidad de ejercicio para el dispositivo analítico. El analista desde su posición neutra, ve desfilar en ese amor proyectado las historias de amor – cómo diría Julia Kristeva – que se han escenificado a lo largo de su petit historie.

“Es preciso tratar al amor como a la filosofía y a la virtud, y que sus leyes tiendan al mismo fin…”(1)

Esta posibilidad siempre quedará – cómo indica Deleuze en La lógica del Sentido(2)-  en los límites del lenguaje. Pero es precisamente una característica del lenguaje el sobrepasar sus límites, e ir a lo profundo y lo ilimitado, con todos los efectos propios de que ese devenir se convierta en acontecimiento mismo, ideal, incorporal del futuro y el pasado, de lo activo y lo pasivo, de la causa y el efecto.

El tercero, cuando analizamos, desde el comienzo de los tiempos que el amor ha sido un tópico de reflexión, dónde más allá de la sciencia sexualis, se explora una ars amatoria en sus posibilidades. Estas dos vías han sido enfrentadas como producto de una visión confrontada entre Oriente y Occidente según Foucault(3), pero quizá habría que ser más cuidadosos en nuestra aproximación y explorar lo que podríamos llamar una dialéctica de la sexualidad en Occidente en la que se expresa una inquietud por “situar al amor”.

Hago referencia a los fragmentos de la experiencia y el discurso amoroso que son, a mí parecer, suficientemente importantes y relevantes como para ser estudiados por la Filosofía. Escribo entonces sobre el amor, la pasión y la seducción, quiero demostrar que estos temas tienen una relevancia real y objetiva en cada uno de nosotros. Tan sólo evocar el efecto sufrido tras alguna vivencia amorosa y sus efectos positivos y/o negativos, que desembocan no sólo en sufrimiento sino en un conocimiento de la experiencia y una lección hasta estética y/o moral, que cambia nuestra visión del mundo, debería demostrar por sí solo, la importancia, la relevancia para la filosofía de este tema: la filosofía no es sólo amor al conocimiento a través de la lógica, se llega a la filosofía por el amor.

Estos tres tópicos juegan un papel central en la reflexión de cualquier ser hablante, filósofo o no, y nos interesan ahora desde la filosofía, porque más allá de una estrategia de seducción determinada, interesa tanto las posiciones de los sujetos, cómo las pasiones ligadas a ellos. Uno de los problemas filosóficos más importantes es sin duda la relación entre sujeto y objeto, me planteo entonces aquí la posibilidad de escudriñar la relación sujeto – sujeto desde la perspectiva erótica.

Investigando las diferentes situaciones pasionales de ciertos filósofos, pretendemos comprender, dar cuenta de sus reflexiones y actuar: unos buscan el enamoramiento y el arrojarse al precipicio, naufragar en el remolino de la pasión hasta llegar a un hoyo negro que les devore y aniquile. Otros, la satisfacción simple que la pasión les deja, incluido el regocijo de seducir, en la que se involucra el erotismo, la sexualidad, la muerte, la sorprendente vitalidad de las palabras y otros diversos tópicos, que intentaremos tantear en este artículo (que será publicado por parteS), que más que respuestas quizá ofrezca preguntas y no esencialidades sin reparo, verdades que no calmen al corazón, ni a la razón.

La literatura filosófica contemporánea parece ocuparse con interés de la ciencia, de la sociedad, de la lógica argumentativa y sus pliegues, de la historia y la inteligencia artificial, pero olvida al sujeto como efecto de una pasión y protagonista de esa misma pasión en este mundo, exceptuando a unos cuántos autores que se han atrevido a entrar en esta materia, lo que veo es que el amor es considerado una materia inútil o estéril de reflexión. El amor – pasión surge, como lo mencionaba Luhmann(4) de la intimidad y cómo un desafío a los márgenes establecidos por la sociedad, concebida como un conjunto preestablecido de sistemas de comunicación y de límites al deseo. La intimidad requiere un comportamiento atípico, un comportamiento que no se puede prever. La intimidad no puede ser rutinaria, los códigos del amor del siglo XVII calificaban este requisito como exceso, en el siglo XVIII fue nombrado como refinamiento, y en el siglo XIX como fuga del mundo del trabajo. La génesis de la intimidad no puede ser entendida en todas sus dimensiones si se analiza desde el esquema egoísmo/altruismo, aunque este esquema pueda ayudar a entender aspectos elementales del desarrollo del amor.

Por el mismo motivo, la filosofía debe representar un papel importante en el análisis del amor y por supuesto, la pasión y la seducción, porque es ella la encargada de cuestionar dónde todo es considerado ya una verdad, dónde nadie razona y dónde la mayor parte de las personas crea conjeturas absurdas alrededor de estos temas. Despreciar al amor y a modelos como la libido freudiana; considerarlos una filosofía especulativa del deseo(5) es exiliar del campo de la interpretación y la comprensión al mismísimo ser humano.

Haré referencia a positivos fragmentos, instantes y sentimientos de la vida que son enfáticamente importantes e ilustres. Escribo pues sobre el amor, la pasión y la seducción. Así, puedo afirmar que estos temas tienen una relevancia real y objetiva en cada uno de nosotros, acciones comprobables en los corolarios que nos generan, de tristeza o de alegría, y que dan lugar a cambios internos y externos, es por eso que el amor y la seducción, merecen ser pensados, reflexionados, tienen derecho a ser tratados de manera relevante por la filosofía. Si la seducción no puede ser analizada, descifrada, demostrada en sus principios, condenamos a la filosofía a un ejercicio de conceptos estéril, a un juego mental sin anclaje a la vida de los hombres simples e infames.

La filosofía sin amor condena al hombre a pensar como máquina, dedicado meramente a sobrevivir, condenado a dejar a un lado la importancia de la vida misma y del amor, reducido a corroborar sólo la validez del silogismo “Todos los hombres son mortales”, desemboca en un ser que desconoce la esencia de su ser sexual que es su punto de partida. Sorprende ver con qué poco entusiasmo estos temas son abordados en la filosofía.

Citas:

1) Platón, El banquete, Ed. Gredos, Madrid, 1992. Pag. 5

2) Deleuze Gilles. Lógica del sentido. Edición electrónica de la Escuela de Filosofía de la Universidad Arcis. www.philosophia.cl

3) Cf. Foucault, M, Saber y verdad. Madrid. La piqueta, 1985 pag. 191

4) Luhmann, Niklas. El amor como pasión. Ed. Península. Barcelona 2008

5) Lyotard Jean – François. Libidinal Economy.

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comentarios
  1. ¡Qué buena bienvenida! Qué más te digo, por favor, espero de más artículos que ahonden sobre este tema porque el argumento está muy ambicioso, y yo quiero más.

    • filosofart dice:

      Qué tal Maria! Muchas gracias por tus buenos deseos y tu buena vibra, verás que no tardaremos mucho en publicar, lo hacemos casi diario, sabrás bien que nosotros escribiremos de todo tema del que hay algo por qué escribir, ese, ese es precisamente lo que queremos: Filosofarte !!

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