El amor Platónico: El amor Griego (3)

Publicado: julio 4, 2011 en Arts. Jorge Camiro Bobadilla
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  Escrito por: Lic. Jorge Camiro Bobadilla

Filósofo

En general parece ser que para Platón y en la Grecia antigua, el amor sería el deseo de obtener las cosas buenas y de ser feliz, “…es el amor todo poderoso que a todos traiciona”. Es el deseo vehemente que comparte el ser humano de crear hijos, o actos que les permitan disfrutar la ilusión de dominar el tiempo, alcanzar la inmortalidad, luchar contra el olvido, volver a crear belleza en los cuerpos y de almas. “La única fuerza que según Freud puede resistir el envite de la no menos evidente e ilimitada presencia de la muerte”(1)

   Hemos descrito los mitos que en el banquete y en el Fedro (en la primera parte) se dialogan sobre el amor y hemos estudiado a grandes rasgos lo dialogado. Sin embargo, en lo que se refiere a la vida Griega ¿Qué hay de la vida de los griegos?, ¿Cómo era para ellos el amor? A pesar de la referencia socrática a Diotima, la mujer era considerada medio ser humano, no tenían ningún derecho político, ni jurídico, igual que un esclavo. En estas reuniones las mujeres nunca acompañaban a los hombres, era una sociedad estrictamente rígida, las mujeres y los matrimonios son también rígidos en lo que se refiere a la sexualidad. Las mujeres solteras apenas salen a la calle, quedándose guardadas son alejadas de las miradas de los hombres, inclusive los de su propia familia. Todo lo que puede aprender una joven ateniense es aprendido de su madre, la abuela y las criadas, y es principalmente sobre técnicas domésticas, además de lectura, cálculo y música.(2) “La primera comprobación es que las mujeres ocupan el ámbito del hogar, del oikos y cumplen casi las mismas funciones: esposa y madre, dedicada esencialmente a la crianza de los hijos y a la organización y preservación de la familia”(3) En la tragedia, punto de referencia para conocer la vida griega, podemos percibir que, constituye el patrimonio cultural para los griegos, los trágicos son considerados discípulos de Homero y por supuesto su representación de las mujeres con relación a los hombres están vistas afectadas, pues están más cerca de los poemas homéricos que de la tradición.

   En la Iliada la relación amorosa entre madres e hijos es detectada con mucha fineza en los casos de Tetis con Aquiles y de Hécuba con Héctor, ambas sufren por las tragedias que a sus hijos deparan en las guerras y ambas tratan de advertírselo, tanto la mortal, como la divina. Un papel destacado es el lugar que ocupan como esposas, independientemente que no existe literalmente una traducción exacta del termino esposa como lo conocemos ahora y como se conocía antes, puesto que las relaciones eran más ámplias y flexibles: Paris y Helena, sufren consecuencias sin ser responsables de la guerra. Héctor y Adrómaca, contienen raíces distintas, los primeros basados en el deseo los segundos en el afecto, Adrómaca trata de que Héctor no se arriesgue, mientras Helena quiere que Paris asuma las consecuencias de sus actos. Otra pareja que podemos recuperar de estas grandes obras es la de Priamo y Hécuba, se destaca el afecto y el respeto, notamos que las relaciones interpersonales con las mujeres son tratadas con respeto y afecto tanto por los hijos como por los maridos, sin embargo en el canto VI dan cuenta de la situación que acontecía cuando una mujer quedaba viuda junto con los hijos, el padre era el único que podría alimentarlos y defenderlos de lo externo.

   Las funciones son muy marcadas, cuando Andrómaca sugiere a Héctor alguna estrategia defensiva Héctor le recuerda que la guerra es cosa de hombres, no obstante ellas podían hablar libremente, y se encargaban de los rituales de los muertos.

Penélope en la Odisea espera a Ulises durante veinte años, lo que representa el modelo de esposa con que se ha representado a la mujer durante siglos. A diferencia también de Clitemnestra, de la que Agamenón se queja:

“Ella es la griega que personifica un tipo de hogar especial frente a las mujeres que intentan retener a Ulises: la ninfa Calipso y la maga Cirse. Dos mujeres con la potencia divina que aparecen solas en sus moradas, sin maridos y sin hijos, pero que tienen poder suficiente para influir en la vida de los varones.”(4)

   En la Ilíada como en la Odisea aparecen concubinas y esclavas, pero nunca se critica a la poligamia, sin embargo se plantea lo difícil que resulta vivir con más de una mujer en el mismo hogar. Podemos decir que en los poemas homéricos las relaciones entre hombres y mujeres se tratan con respeto y afecto, independientemente de la relación que las una, sin embargo en Atenas la relación que se presenta para el papel de la esposa en Las Traquinias es pues la vida de la mujer casada en esta obra y es presentada como “una etapa signada por el temor y el dolor, “Pues, desde que me uní en el lecho elegido con Heracles, alimento siempre temor tras temor, preocupándome por aquél; una noche me trae un sufrimiento, la siguiente me lo quita, dice Deyanira en el prólogo de la tragedia (versos 27-30 )”(5), con lo que me recuerda el juego con el que Juan en el Diario de un seductor de Kierkegaard intentará seducir su rival.

   Los matrimonios son arreglados, casi nunca se conocen las parejas antes de casarse, casi siempre terminaban buscando la satisfacción de los deseos sexuales fuera de casa, inclusive muchas veces la esposa no asistía a la ceremonia, parece ser que el acto no fuera con ella, las esclavas terminaban siendo cortesanas y sus servicios costaban un óbolo, a diferencia de las hetairas de lujo que costaban muy caras (Las esposas estaban acostumbradas a que las hetairas les robaran por una noche el cuerpo de su marido, sin saberlo, estas sabias, estas budzas, les estaban robando para siempre también el corazón), Toleraban sus retozos, pero verlo reír y conversar con otra es más de lo que una mujer puede soportar.El juicio de Friné la hetaira (o budza) Otra diferencia interesante es que en esta tragedia se plantea muy bien la forma en que se obtiene la esposa, en Traquinias es la tradicional: en Grecia la mujer es siempre dada por el padre al varón tanto como esposa o como concubina, y ese don incluye, en el caso de la esposa. no sólo a la mujer, sino también a la dote.(6) La tragedia presenta de manera destacada el destino de las mujeres. A través de una escritura masculina se hacen perceptibles el terror a la violación, las desdichas de las casadas y, fundamentalmente, la impotencia frente a los varones que deciden su destino, no mencionando al amor.

   Se empleaba la palabra Eros (amor), como designando primordialmente al entimiento apasionado que unía al Erómeno y al Erasta, lo que se conoce comúnmente como amor griego. Cuando el guerrero espartano, por ejemplo cumplía la edad de 30 años, se le permitía casarse, sin embargo no tenía derecho a dormir con la esposa en su propia casa. No es difícil imaginar en lo que esto concluiría, solo les quedaba más que dormir en el campamento, con los soldados más jóvenes hasta que se les daba de baja. La homosexualidad dentro del ejército era considerada la mejor muestra de compañerismo y afecto, creaba coraje y transmitía valor, forjando lazos de lealtad tan fuertes que unía a los compañeros a defenderse hasta la muerte si era necesario. Esto era más considerado amor que el matrimonio, causaba innumerables problemas, se cometían crímenes pasionales, el orgullo viril y los celos probaban pleitos entre los amantes que: “además de hacer la guerra y el amor juntos, también aprendían a bailar, a tocar instrumentos y a cantar.”(7)

  El principal motivo de los matrimonios era la reproducción, inclusive si el viejo marido de una joven esposa no podía engendrar, se le proporcionaba un amante para fungir esa falta, sin embargo no hace ninguna referencia del matrimonio al amor, pero si a la regeneración de la naturaleza.

   Como se ha visto, la relación privilegiada, muy exclusiva, del amor (Eros) es el homosexual masculino, y no el afectivo entre hombre y mujer, aunque no se niega, se le atribuye principalmente al tiempo en que los militares dedicaban a la guerra y la importancia de esta.

“Las primeras noches que el marido está de vuelta en casa después de una expedición militar, la mujer se disfraza de soldado para que el esposo no encontrara en su cama algo a lo que no estaba acostumbrado y se retrajera del acto amoroso”.(8) 

   Se le atribuye también al ambiente en el que el mundo clásico vivía, era eminentemente masculino, la razón que fuera, el vínculo afectivo y apasionado de un varón y de un joven de 12 y 18 años, parecía ser el ideal del amor en la época.

   Permítaseme entonces continuar con la más contrastada diferencia entre este tipo de amor platónico que se vivía en la antigua Grecia y el que 1000 años después se comenzó a suscitar. Destino imborrable es el que recae en la seducción. Para la Iglesia fue la artimaña del diablo, esta es siempre la del mal, ya fuese una bruja ó una amante, ya fuese Casanova o Don Juan. Toda revolución trae consigo una apuesta final a la seducción de las apariencias, así pasaba con las evanecientes e idealistas concepciones del amor evidentemente homosexual, después con el duelo y el honor como se analizará en el siguiente artículo, dejando para después una comparación entre estos dos.

(1) Muñoz Rendón Josep, Las razones del corazón, Edit. Ariel México 2008. pág. 21

(2) Tradicionalmente se ha dicho que en los orígenes de la civilización griega la mujer tuvo un papel fundamental. En la civilización minoica parece claro que la posición femenina es más libre que en la sociedad griega posterior.

(3) León Nilda. Madres y esposas en Grecia antigua* Edit. Centro de Estudios Clásicos y Medievales. Argentina. 2003. Pag. 85 Cátedra I 83-92

(4) Ibid. Pag. 87

(5) Ibid. Pag. 90

(6) Un desarrollo de este tema se encuentra en Leduc, Claudine. “Cómo darla en matrimonio” en Historia de las mujeres op. cit., pág. 252-313. También Gernet, L., Antropología de la Grecia Antigua, Madrid, Taurus, 1984, Vernant, J. P.,”El matrimonio” en Mito y sociedad en Grecia antigua, Madrid, S. XXI, 1982.

(7) http://www.cvoyeur.com/blog/200411/164-el-amor-griego.html

(8) Muñoz Rendón Josep, Las razones del corazón, Edit. Ariel. México 2008. pág. 24

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comentarios
  1. Olaya Ollin dice:

    Me encanto conocer que la referencia del Eros esta mas ligado a la relación hombre-hombre que hombre-mujer; sin embargo en vez de reflexionar como debe ser en la filosofia me hizo pensar que es una revision de la Literatura, probablemente mi falta de practica de leer textos de esta dimension. Me hubiera gustado que agregaras una breve conclusión y otro tópico interesante a desglosar seria precisamente el amor homosexual.

    Saludos \m/

    • filosofart dice:

      Qué tal Olaya, verás como menciona el texto, hay 2 formas de aproximarse a conocer la vida de los Griegos, por medio de los cuentos (mitos, leyendas, etc.) y por medio de referencias a la tradición, aquí tratamos de utilizar ambas para llegar a una sola conclusión que si viene implícita creemos.
      Un saludo y un gusto volver a saber de usted!

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