Las Razones del Corazón

Publicado: julio 10, 2011 en Arts. Jorge Camiro Bobadilla

(Artículo que antecede a “El amor Platónico: El amor Griego Posted: julio 4, 2011 by filosofart in Arts. Jorge Camiro Bobadilla“)

Las razones del Corazón

Por: Jorge Camiro Bobadilla

Filósofo

Platón: El amor Griego:

(427-347 c de C) .

Trataremos de explicar y analizar muy brevemente El Banquete(1) (Circa 380 a. C.), y sus dos mitos, el de Andrógino y el del nacimiento de Afrodita, también revisaremos el Fedro. Nos fijaremos en este primera parte (dividida en 2)también en el papel que desempeñaba la mujer en la vida de la sociedad griega, también, aquello que en el estilo de vida de la cuna de la civilización occidental fue considerado como amor.

Diálogo de Platón: El banquete

Son Apolodoro, Agatón, Erixímaco, Fedro, Pausanias, Aristófanes, Sócrates, Alcibíades, Aristodemo. Diotima, los personajes de este libro.

El nombre es engañoso, pues podría emplazar a una reflexión sobre la comida o la voracidad. El texto, no toca para nada, la gastronomía de la época ni mucho menos. Llama la atención que el diálogo siendo literario, inicie en una conversación entre Apolodoro y un amigo de éste, sobre un hecho en el que ninguno de los dos estuvo presente, el diálogo tiene una forma peculiar respecto a los otros. Platón ha querido mostrarnos algo en la narración indirecta de los hechos, quizá que sobre el amor no puede reflexionarse demasiado, sino a través de una distancia que lo convierta en una experiencia indirecta, la razón sobre el amor sólo puede surgir de un desafecto y una separación de la experiencia.

El diálogo se centrará entonces en el amor. Es Fedro quien comienza los discursos de alabanza a Eros, será también él protagonista de un diálogo posterior Fedro con muchas afinidades al Banquete. El tema a discutir ha sido tenido en mente desde hace tiempo por este notable, que ostenta el título de poeta, de fabulista y que hace notar a Erixímaco la ausencia de elogio y reflexión sobre el Eros. Llama la atención que sea él quien encabece los discursos porque serán precisamente los poetas personajes indeseables en la República(2) que el Estado debiese expulsar si quiere guardarse a salvo de su quehacer.

El amor es para Fedro (un singular hipocondríaco según Lacan) el dios más antiguo y está presente en el origen, alienta el sentido moral y fortalece al amante, estimula la audacia, la belleza, la virtud y trabaja a favor de la vida, coronando al amante por sus hechos después de su muerte.

Pausanías quien es el amante de Agatón, y lleva con él una relación duradera, durante algún tiempo se le consideró como el portavoz del mismo Platón, lo que no se sostiene del todo. Considera excesivo el elogio que ha hecho su predecesor. Divide al amor en dos clases, uno celeste y otro terrestre. La distinción está desde el origen. Según Lacan(3), la diferencia esencial de las dos Afroditas es ésta, que una no participa para nada en la mujer, que no tiene madre, que nació de la proyección de la lluvia sobre la tierra engendrada por la castración de Uranos, es la castración primordial de Urano por Cronos. Es de allí que nace la venus Uraniana, que no debe nada a la duplicidad de los sexos.

La otra Afrodita nació después de la unión de Zeus con Dionea, una titanesa. Toda la historia del gobierno de Zeus, está ligado — Hesíodo lo confirma — a sus relaciones con los Titanes que son sus enemigos. Esta es una Afrodita que no se llama Uraniana, sino Pandemiana. El acento despreciativo y de menosprecio está expresamente formulado en el discurso de Pausanias. Es la venus popular: por entera perteneciente al pueblo; es de aquellos que mezclan todos los amores, que no hacen del amor un elemento elevado de dominación, que es el que trae la Venus Uraniana. La Afrodita Pandemiana es la de la caja de Pandora, la que trae males y tragedias, la que privilegia el cuerpo sobre el alma. Un poco en ésta línea escribe Freud muchos años más tarde un artículo curioso: Sobre la más generalizada degradación de la vida erótica en el hombre (1912) dónde postula una escisión de la conducta amorosa obedeciendo a dos corrientes: la tierna y la sensual.

El discurso de Pausanias es propiamente el que equivaldría al de un sociólogo y tal vez un psicólogo – Lacan lo remarca -, el amor griego es el de los hermosos muchachos, nada más. La relación de los amantes cambia según la geografía y las costumbres. Al amor se le concede demasiado, al amante se le disculpan faltas que no pasarían a otro cualquiera sin más. Todo amor, en general, no es bello ni laudable, si no es honesto. Sería deseable que las leyes prohibiesen el amor a los demasiado jóvenes porque se desperdicia así mucha energía en algo incierto, por supuesto, despreciaría sin duda la seducción porque para él todo amor es una búsqueda de cierta moral. El amante es fiel porque lo que ama y su mismo amor es perdurable y dura toda la vida. Lacan a este hombre le acusa de ser un calvinista, de despreciar todo aquello que es importante en la vida, de actuar pausada, demasiado pausadamente. Por algo es Pausanías, el que hace pausas, el juego de palabras está en Platón mismo.

Llega el turno después a Aristófanes quien sufre un ataque de hipo (que Lacan[4] interpretará en su seminario VII cómo una carcajada mal contenida de burla) y debe ceder su turno a Erixímaco el médico, aquél que se cree científico, cómo todos los médicos. De hecho, él reconviene al comediante Aristófanes sobre el remedio que debe tomar al mal que le aqueja, porque cómo buen médico habla desde el lugar de quien sabe y está seguro de su saber. El amor es gimnasia y agricultura, concordia y acuerdo, música y armonía: equilibrio. Aristófanes entonces se cura y hace su intervención que corta el tan afinado discurso del médico, es uno de los pasajes más conocidos de El banquete, el mito de Andrógino ¿En qué consiste este mito? Andróginos eran los primeros seres humanos, todos completos, redondos: los costados y la espalda creaban la forma de un círculo, constaban de 4 manos y 4 piernas, dos cabezas iguales arriba del cuello que veían en direcciones opuestas, también cuatro orejas y dos genitales, etc. Vivían en una autarquía, felices, tenían el control de sí mismos, sin necesidad de invocar a los dioses. Por esta insolencia son castigados por los dioses del Olimpo, al dudar de su poder y ver que disfrutaban de la vida plena, sin la ayuda de estos, Zeus decide en uno de los castigos más grandes y terribles de la mitología griega separarlos:

“Ahora mismo partiré cada hombre en dos y así ellos serán más débiles y nosotros sacaremos más provecho, porque serán más numerosos. Caminarán sobre dos piernas y, si aún parece que se insolentan y que no quieren quedarse tranquilos, una vez más los partiré en dos, de manera que avanzarán con una sola pierna cojeando.”[5]

Era la añoranza lo que los acongojaba, sentían la necesidad de buscar a su otra mitad y si por casualidad se encontraban abrazarían sus cuerpos necesitados uno del otro, morirían de hambre al no quererse soltar, no comerían, se harían uno, morirían por total inacción. Al morir uno de los dos, elsobreviviente intentará enlazarse ansiosamente con un sustituto, tal vez incomparable… Esto sería el amor, la búsqueda interminable de estos dos “el deseo y la persecución de esta unidad” esta fuerza que de dos seres se hace uno al juntar lo que separarían los dioses en un castigo: “Cada uno de nosotros es, por tanto, la contraseña de un ser humano, ya que, como los peces azules, somos el resultado de una partición de un ser en dos; por eso cada uno busca su contraseña”, en otras palabras este dicho tan común de “eres mi otra mitad”, “eres mi otra parte” proviene de un mito casi tan antiguo como nuestra cultura occidental, en pocas palabras ese sentimiento de soledad que acongoja a la mayor parte de los hombres podría verse reflejado desde la mitología griega y, si se acepta la idea de que el lenguaje tiene conexiones inconscientes, los mitos también pueden tenerla, entonces, las palabras que se escuchan desde niños, por ejemplo a los abuelos, las tomamos directamente. Los psicoanalistas han estudiado muy bien el valor de la palabra en cada individuo, y la importancia de los lapsus en lo que aparece de rondón un término vecino “Porque las palabras se han ido formando durante los siglos de una manera inteligente y fría, pero han acumulado también un significado emocional que acompañará siempre a sus étimos”[6]. Las palabras pues, al igual que los mitos, no solo significan, sino también evocan, “… el leguaje no es un producto, sino un proceso psíquico; y estudiar este proceso es estudiar la psiquis humana”[7] al respecto de la representación del mito como forma de comunicación, y que cabe en el discurso amoroso como el papel que juegan las palabras en la seducción y en el amor.

Es entonces el turno de Sócrates, que con enseñanzas de una sacerdotisa llamada Diotima comenzará sus elogios. Él coloca en una mujer, el saber sobre el amor, puesto que – aparentemente – son las mujeres las más conectadas con esta experiencia. Relacionará este sentimiento con el deseo de inmortalidad que tiene el ser humano, deseo de procrear lo bello, él sigue la idea, partiendo de lo concreto a lo general, es decir iniciando una relación con determinada persona debemos pasar a intentar entender, en abstracto, la comprensión de la belleza en si, se acostumbrará, el iniciado en el amor, primero a enamorarse de un bello cuerpo y a crear en el bellos planes, notando, no obstante, de lo hermoso que ya existe más allá de esa realidad, después a amar la belleza que está en todos los cuerpos y seguido de la belleza de las almas.

Para todo esto Sócrates utilizará un mito mucho menos conocido que el de Andrógino, se trata del nacimiento de Afrodita: Hay gran cantidad de invitados, es un gran banquete de dioses, se encuentran entre ellos el hijo de Metis (sabiduría), Poros (riqueza), que se irá al jardín a descansar a consecuencia del efecto adormecedor del néctar, y muchos más, al final llegará la Pobreza que notará que Poros está tumbado en el jardín, “pensó en hacerse preñar por Poros y acostándose a su lado concibió el Amor”, “Todos los seres humanos son fértiles y tienen deseos de reproducir, y es a través de la reproducción como los seres mortales consiguen una especie de inmortalidad. La belleza los estimula a hacerlo, mientras que la fealdad los aparta de este estímulo. Por ésta razón, Eros es un deseo de procreación en lo bello”[8] Es entonces que así surge el amor, un amor de carácter unilateral, como producto entre la riqueza y la pobreza, entre el poseer y el no poseer, el tener y el no tener. En su espera hacia lo amado, el acto del amor por el amante engendra; engendra en la belleza, pues, al final, el amor a las cosas en si y a las personas particularmente no pueden ser sino imágenes participantes, del amor a la belleza absoluta, que es la Idea de lo Bello en sí, poseído por la influencia del verdadero y puro amor, pues: “el alma asciende hacia la contemplación de lo ideal y eterno”[9] en palabras de Sócrates, Platón nos dice que es el momento en el que vale la pena vivir la vida “el momento en el que contempla la belleza misma”. Continúa, “si alguna vez llegas a contemplarla, te parecerá que no hay nada que pueda comparársele: ni los vestidos, ni el dinero, ni los muchachos hermosos, ni los jovencitos que ahora te traen de cabeza…”.[10]

… Proxima a publicación (Se dividió en 2 ): Dialogo de Platón: Fedro

Bibliografía Citada:

[1] Platón, El banquete. Edit. Gredos, Madrid 1992

[2] Platón, La República. Edit. UNAM, México 2000

[3] Lacan. Seminario VIII. La transferencia. Clase 4. Seminario 7 de diciembre de 1960. Versión Psikeba.

[4] Lacan. Seminario VII. La transferencia. Clase 4. Seminario 7 de diciembre de 1960. Versión Psikeba.

[5] Platón, El banquete, Ed. Gredos, Madrid, 1992. Pag. 58

[6] Grijelmo Álex. La seducción de las palabras. Santillana Ediciones. Madrid 2003, Pag. 19

[7] Fernández Acevedo Yolanda. Claves, Buenos Aires, Mayo 1998.

[8] Platón, El banquete, Ed. Gredos, Madrid, 1992. Pag. 75

[9] Ferrater Mora José. Diccionario de Filosofía Tomo I, Edit. Sudamericana, Buenos Aires 1964. Pag. 87 A – K

[10] Platón, El banquete, Ed. Gredos, Madrid, 1992, Pag. 86

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comentarios
  1. M3Le dice:

    Me agrado tu publicación, creo que te agregare un pensamiento plagiado de el libro de Paulo Coelho- Brida.

    -Hacemos parte de lo que los alquimistas llaman el Anima Mundi, el Alma del Mundo -dijo Wicca, sin responder a Brida-. En verdad, si el Anima Mundi se limitara a dividirse, estaría creciendo pero también quedándose cada vez más débil. Por eso, así como nos dividimos, también nos reencontramos. Y este reencuentro se llama Amor. Porque cuando un alma se divide, siempre se divide en una parte masculina y una femenina. Así está explicado en el libro del Génesis: “El alma de Adán se dividió, y Eva nació de dentro de él”. En cada vida tenemos una misteriosa obligación de reencontrar, por lo menos, una de esas Otras Partes. El Amor Mayor, que las separó, se pone contento con el Amor que las vuelve a unir.
    -La esencia de la Creación es una sola –dijo-. Y esta esencia se llama Amor. El Amor es la fuerza que nos reúne otra vez, para condensar la experiencia esparcida en muchas vidas, en muchos lugares del mundo. Somos responsables por la Tierra entera, porque no sabemos dónde están las Otras Partes que fuimos desde el comienzo de los tiempos; si ellas estuvieran bien, también seremos felices. Si estuvieran mal, sufriremos, aunque inconscientemente, una parcela de ese dolor. Pero, sobre todo, somos responsables por reunir nuevamente, por lo menos una vez en cada encarnación, a la Otra Parte que con seguridad se cruzará en nuestro camino. Aunque sea por unos instantes siquiera, porque esos instantes traen un Amor tan intenso que justifica el resto de nuestros días.

  2. Muy bien, me encanta el banquete, de mis diálogos favoritos. Y bueno, lo has desmenuzado perfectamente. Y qué decir del videito, me eriza la piel! muy bien Fil. Camiro, esa revista está cada día mejor…Ya pronto enviaré lo mío!!! Muaaa

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