¿Por qué seguimos sufriendo cuando una relación se termina?

Publicado: agosto 1, 2011 en Arts. Eunice Aguilar

¿Por qué seguimos sufriendo cuando una relación se termina?

Por. Lic. Eunice Aguilar Pereyra

De todos los animales que posee el planeta Tierra, el ser humano es el único que tiende a autoflagelarse. Incluso las hienas, animales depredadores de mala fama, saben cuando retirarse o cuando frenar a fin de poder evitar un dolor o una mordida.
¿Alguna vez se han preguntado qué extrañamos de las personas que ya no están? ¿Qué es lo que en verdad duele cuando ya no están? ¿Qué es lo que nos cuesta superar de una relación que ha llegado a su fin?

Lo que extrañamos de las otras personas no es su llegada, no es su presencia y tampoco su amor. Lo que sí verdaderamente echamos de menos es quién nos hacía ser esa persona.

Claro está que no siempre somos las mismas personas, esto es, no tenemos el mismo comportamiento con nuestra familia que con nuestros amigos y desde luego, otro para nuestra pareja. Y es precisamente allí donde se encuentra el gran punto en cuestión: el ser humano no extraña a personas, sino que se extraña a sí mismo.

¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que nos extrañamos felices, que nos extrañamos haciendo cosas que pensamos que nunca íbamos a hacer por alguien, que extrañamos hacer el ridículo, que extrañamos pensar de a dos, y que, en fin, extrañamos lo que la otra persona nos hacía ser y crecer.

Por eso es que sospecho que la mejor forma de vivir en paz es haciendo las mejores cosas para nosotros mismos, sin poner jamás en riesgo nuestra salud mental. Y cuando hablo de salud mental, debo inexorablemente meterme en el principio de este escrito, porque es de eso de lo que quiero hablar, del masoquismo que nos oprimimos a nosotros mismos.

Cuando nos enteramos de que una persona nos dejó por otra, que una ex pareja que seguimos amando se va a casar, o que una ex pareja volvió a armar su vida antes que nosotros, no nos duele su ausencia. No, ¡no!. Nos duele el saber lo que es capaz de hacer, de dar, de otorgar.

Nos duele porque tenemos memoria, porque sabemos cómo besa, sabemos las sorpresas que es capaz de darnos, sabemos lo maravilloso que puede hacer nuestros días, sabemos cómo son sus despertares y hasta sabemos cómo practica el sexo.

Y tan masoquistas somos, que nos frenamos a pensar en todas esas cosas, pero cambiando nuestros recuerdos y poniéndole la cara de la nueva persona que acompaña a nuestra ex pareja. Lo que nos mata es el saber, el ser conscientes, el hecho de conocer todo lo que le está dando a otra persona.

Pero inclusive la hiena, un animal de bajo raciocinio, evita el dolor y huye ante la posibilidad de herirse. Y nosotros, que tenemos la posibilidad de vivir, olvidar, o simplemente recordar las cosas buenas, nos dedicamos a angustiarnos por todo lo que pasó y peor aún, que pasa, pero en otra casa.

El ser humano es privilegiado de tener la posibilidad de elegir y no actuar por instinto, citamos constantemente aquella famosa frase que afirma que el animal es el único que tropieza dos veces con la misma piedra, pero sin embargo yo sigo buscando videos de una hiena que lo haga y aun no lo encuentro, lo que si conozco es a muchas personas que tropiezan una, dos, tres y hasta cuatro veces.

Anuncios
comentarios
  1. Lucero Batista dice:

    Súper interesante el artículo.. Mucho éxito y la mejor de las vibras 😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s