El amor y el cuerpo: El erotismo en (2da Parte)

Publicado: septiembre 5, 2011 en Arts. Jorge Camiro Bobadilla
Escrito por: Lic. Jorge Camiro Bobadilla – Filósofo

El erotismo de los cuerpos, el desnudarse es marca ya precisamente de eso, se representa en forma fundamental de la búsqueda por la continuidad. Los cuerpos están abiertos en la continuidad por estos conductos secretos que nos marca la obscenidad. “La obscenidad significa la perturbación que altera el estado de los cuerpos que se supone conforme con la posesión de sí mismos, con la posesión de la individualidad, firme y duradera”.

El erotismo de los corazones es mucho más libre, la pasión de los amantes prolonga, en el área de la simpatía moral un horizonte que intenta fusionar los cuerpos entre sí mismos. Pero la pasión trae consigo una angustia, una perspectiva imposible,el de la fusión con el ser amado, dejándonos desprovisto de armas algunas, nos deja en manos de la angustia. Por lo mismo Bataile asegura que al unirse los amantes apelan a la muerte, al deseo de asesinato o al suicidio “Lo que designa la pasión es un halo de muerte”, lo que Freud llamaría pulsión de muerte.

El erotismo sagrado ha sido expresado en la búsqueda continua del ser, en Occidente la religión, como un amor a la divinidad.

Todo lo erótico, entendido en estos tres planos, consiste en salir de la individualidad y encontrar al otro, sumergiéndonos en una dimensión altiva, superior. Sucede en la aprobación de la vida, incluso como anhelo de muerte, Bataille cita a Sade “No hay mejor medio para familiarizarse con la muerte que aliarla a una idea libertina.” Mientras que el deseo de comer humanos es de manera ritual y ajeno en cierto modo a la voluntad, no sucede de la misma manera con el deseo de matar, este deseo subsiste en cada uno de nosotros agazapado, inspirando nuestras peores acciones, es cuestión de ver la páginas de sucesos en cualesquier periódico, y es que “en el fondo el verdugo establece un nexo íntimo de proximidad con las víctimas que lo reconcilia con lo más profundo de su naturaleza animal” 

En el apartado de La crueldad vinculada con el carácter organizado de la guerra; en el texto de El erotismo (1997) nos describe que en el momento en el que el hombre transgrede las normas más básicas que regulan su convivencia se acerca a la animalidad, como nos lo muestra Sade en sus tantos libros, lo curioso radica en que sólo de esta manera se puede sentir la sensación de comunidad que anhela, citando a Maurice Davie por Bataille, nos dice extensamente: “En África se tortura y se mata a menudo a los prisioneros de guerra, o se los deja morir de hambre. En los pueblos de lengua Tchi, los prisioneros son tratados con sorprendente barbarie. Hombres, mujeres y niños (madres con sus bebés a la espalda y otros pequeños apenas en edad de caminar) son desnudados y atados con cuerdas alrededor del cuello en grupos de diez o quince; cada prisionero, además, es sujetado por las manos, fijadas a un poste de madera pesado que debe ser llevado sobre la cabeza. Así, trabados, e insuficientemente alimentados, de forma que quedan reducidos al estado de esqueletos, son empujados, mes tras mes, tras el ejército victorioso; sus brutales guardas los tratan con extrema crueldad; y, si los vencedores sufren reveses, son inmediatamente degollados sin distinción, por temor a que recobren la libertad…” y continúa más adelante “… los exploradores vieron entre los prisioneros a un pobre niño enclenque que, cuando le ordenaron que se levantase, se irguió penosamente mostrando una carcasa desvencijada cuyos huesos eran todos visibles…, un niño estaba tan demacrado por las privaciones que su cuello ya no podía soportar el peso de su cabeza que, cuando estaba sentado, caía casi sobre sus rodillas… Innumerables mutilaciones, practicadas a veces sobre víctimas vivas, actos de crueldad mezclada con pasión sexual hacían preferible el suicidio a la captura…” y concluye “¿Sólo la violencia, una violencia insensata, que rompa los límites de un mundo reductible a la razón,nos abre a la continuidad?” (1)

Por el mismo motivo se inventan múltiples maneras para restablecer la continuidad perdida,   como se manifiesta en la orgía ritual, vinculada a fiestas religiosas, así también se crean maneras para romperla (la seducción). No en vano Dionisos era el dios del vino y la sexualidad, aspectos que nos abocan al caos. El desenfreno, la sociabilidad, aparentemente las personas, los grupos y las sociedades necesitan, de vez en cuando, experimentar ciertos momentos de lío, fiesta, confusión, babel, orgía, de caos para regenerarse, un ejemplo, el carnaval.

De cualquier forma Bataille no reconoce la orgía como manera de transgredir ni reconstituir, dice que nunca se siente tan solo como en una orgía, habría que preguntárselo a Casanova. Nos menciona que el sentido último del erotismo es entonces la fusión, la supresión del límite y el encuentro sexual grupal lo único que hace es ponernos en evidencia de nuestra necesidad de estos dos, Por eso tal vez, erróneamente se refugia uno en formas más convencionales de relación erótica: el matrimonio.

Existen otros pensadores que no se han mencionado aquí, sin embargo a decir verdad, no son menos importantes: Rousseau nos menciona que: el individuo puede resistir estos embates de la pasión gracias a su libertad, que se puede restablecer entre él y los otros, sus semejantes, libres relaciones, uno como libre y ellos ser tratados como hombres libres, restaurando las diferencias fácticas de las condiciones, la esencial igualdad de la naturaleza; Tenemos a Immanuel Kant que menciona: El matrimonio es la unión de dos personas de sexo diferente para una posesión perpetua y recíproca de sus atributos sexuales. Uno no debe casarse; Maritain nos dice que El amor es una amistad santa, que hablando de la homosexualidad menciona que destruye el orden, anteponiendo un amor carnal estéril al amor espiritual fecundo porque  este nos acerca a Dios y el otro no; Charles Fourier, Schopenhauer, Reich, Russell, Foucault, Baudrillard, Fromm, Rogers, Barthes, entre muchos otros han escrito sobre este tema tan extenso.

Bibliografía

(1) Bataille Georges El erotismo, Edit. Tusquets, Argentina. 1997 pag. 59

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