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Agoniza alameda Díaz Mirón

Publicado: agosto 24, 2011 en Uncategorized

Escrito en el periódico La Imágen de Veracruz, todos los derechos son para ellos y el autor.

Heladio Castro . / Veracruz / 23 de Enero del 2011
Agoniza alameda Díaz Mirón
Antes era la carta de presentación de Veracruz, hoy, sólo recuerdos

Ya casi no hay árboles, y en ella reinan los menesterosos, sexoservidores y ambulantaje

Antiguo orgullo y carta de presentación de Veracruz, hoy dista mucho de serlo.

Antes, una alameda con cientos de árboles y muchas bancas que cada atardecer se sumergía en la sinfonía de los pájaros.

Hoy, un camellón sin árboles, donde lo mismo deambulan mariachis que sexoservidores, menesterosos y para rematar, bloqueado en un tramo por vendedores informales heredados por José Ramón Gutiérrez de Velasco.

Es la avenida Salvador Díaz Mirón, cuyo nombre honra al poeta veracruzano que perdió su glorieta y sobrevive arrumbado en el camellón del entronque con la avenida Simón Bolívar.

Hasta hace dos décadas era un espacio para caminar, sentarse en las bancas metálicas y de concreto, sin que los rayos del sol tocaran siquiera al paseante. Se podía leer, apreciar la fuente de los flamingos frente a los ya extintos cines Agustín Lara y Toña la Negra.

Por las tardes, desde Bolívar hasta el Parque Zamora los visitantes quedaban asombrados por el gorjeo de los pájaros que atestaban las copas de los árboles para acurrucarse a dormir en sus nidos.

Por las noches era un paseo seguro para los estudiantes que salían de las escuelas vespertinas y las personas que salían de los cines ‘Veracruz’, ‘Piccolo’, ‘Lux’, ‘Agustín Lara’, ‘Toña la Negra’ y ‘Buñuel’.

También para quienes procedían de los cines ‘Díaz Mirón’ y ‘Reforma’ frente al Parque Zamora; ‘Victoria’ en Rayón en la zona de mercados; ‘Salvatierra’ en la avenida Allende; y ‘Variedades’ en Madero y Arista frente al Parque de la Madre.

Incluso para los paseantes que salían de las neverías ‘Yucatán’ y ‘Alaska’ en el Parque Zamora.

Ahora ya no hay aves y tampoco árboles. Los talaron desde la administración de José Ramón en adelante, poco a poco pero sin parar.

EL DEVENIR 

Según los historiadores, en el siglo XVII esa vía era el camino para dirigirse a poblaciones remotas como Medellín, El Tejar, Boca del Río y Alvarado.

El caminante salía de la ciudad amurallada para protegerse de los bandidos y al cruzar la Puerta de la Merced ingresaba al despoblado en la zona extramuros, cuyos únicos habitantes eran los del barrio negro de La Huaca.

En el siglo XVIII la población rebasó a la ciudad amurallada y creció hacia su exterior. Se creó la Alameda en el espacio que hoy ocupa el Parque Manuel Gutiérrez Zamora, con una plaza de toros, el panteón atrás de la Iglesia del Cristo del Buen Viaje.

Ya en el siglo XIX la vía que parecía el camino hacia la nada sufrió una rehabilitación, la ampliaron y se convirtió en el Paseo de la Alameda, en un concepto urbanístico de trazo ancho y repleto de vegetación, cuando ya México estaba afrancesado.

En el país aparecieron paseos similares. El Paseo de la Reforma en el Distrito Federal, el Paseo de la Alameda en Aguascalientes, el Paseo Montejo en Mérida, reflejaron el estilo propio de los bulevares con los cuales se pretendía rememorar a los Campos Elíseos de París.

En el ocaso del siglo XIX, en pleno Porfiriato, el Paseo de la Alameda se convirtió en el Paseo de la Libertad, como se señala en planos como el Levantamiento Topográfico de la Ciudad de Veracruz que elaboró el ingeniero P. Guzmán en 1989 y que se conserva en la colección Orozco y Berra de la Mapoteca Manuel Orozco y Berra.

En los siglos XIX y XX sufrió los embates de las invasiones francesa y estadounidense, respectivamente. En el siglo XX recibió el nombre del poeta veracruzano Salvador Díaz Mirón, quien murió en 1928.

LA DEVASTACIÓN 

Sin que nadie se diera cuenta, hace casi tres décadas desaparecieron los flamingos de la fuente ubicada en la avenida Díaz Mirón entre Altamirano y Juan Enríquez, frente a los cines ‘Agustín Lara’ y ‘Toña la Negra’.

En los años 70’s se prolongó como avenida, pues como tal llegaba hasta el Multifamiliar frente al Hospital del ISSSTE.

En los 80’s desapareció el Panteón Municipal ubicado sobre esa vialidad. Más tarde se construyó allí el Parque Reino Mágico.

Por temporadas la avenida Díaz Mirón caía en el abandono y por temporadas la medio rescataban algunos alcaldes. Incluso colocaron faroles en el camellón y la cercaron con varilla metálica desde la Cruz Roja hasta antes de la Escuela ‘Vicente E. Barrios’.

En los 90’s surgió la amenaza de la tala, bajo el argumento de que las casuarinas (pino tropical de tierra caliente) ya eran muy viejas y podían derribarlas los vientos del norte, con lo cual podrían destrozar anuncios luminosos, aplastar automóviles y a los caminantes.

En la administración de Francisco Ávila Camberos (1998-2000) empezaron a podar y desramar los árboles añosos para evitar que reventaran los cables de electricidad y se desplomaran sobre el pavimento.

La verdadera tala inició en el cuatrienio de José Ramón Gutiérrez de Velasco Hoyos (2001-2004), cuando desaparecieron árboles no sólo en esa avenida sino en la calle Xalapa, el Zócalo, la Plazuela de la Campana y callejones como el Clavijero y Nacozari.

En el gobierno de Julen Rementería del Puerto (2005-2007) se retiró la glorieta ubicada en el entronque de Díaz Mirón y Tuero Molina, sobre la cual estaba la fuente y la estatua de los Niños Pescadores, conocida popularmente como los ‘Niños Miones’.

En el periodo de Jon Rementería Sempé (2008-2010) se dio la tala hormiga al amparo de los nortes y las lluvias, con el argumento de que dejaban endebles a los árboles y los convertían en un peligro.

PROTECCIÓN LEGAL 

El antropólogo Daniel Nahmad Molinari, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Veracruz, afirma que hacia 1845 ya estaba construida como vialidad urbanizada desde el actual Parque Zamora hasta donde hoy se ubica la Central de Autobuses de Veracruz (Central Camionera).

“La ley federal contempla que todo bien inmueble anterior a 1900 y que haya tenido como fin el culto religioso, convento o parques dedicados al esparcimiento público, son considerados monumentos históricos por ministerio de ley, no necesitan declaratoria presidencial”.

La avenida Díaz Mirón está protegida por la Ley Federal de Zonas y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos porque fue escenario de hechos consignados por la historia de México, como la invasión de Estados Unidos en 1914, en plena Revolución.

“Ahí estuvieron los invasores norteamericanos, acamparon; ahí hay fotos muy importantes del campamento, entre otros hechos”.

AMPLIACIÓN 

Después de una sesión de cabildo celebrada el 11 de enero del 2011 la presidenta municipal Carolina Gudiño Corro anunció que su administración invertirá 49 millones de pesos en rehabilitar la avenida Díaz Mirón y ampliarla para soportar más automóviles.

“Esta es una arteria que comunica desde el centro histórico hasta prácticamente Boca del Río. Se va a realizar en tres etapas y contempla la ampliación a tres carriles, en donde actualmente se cierra a dos y que provoca un cuello de botella en horas pico; además de claro está, el remozamiento del camellón central y su modernización, entre otras cuestiones que tienen que ver con mejorar de manera sustancial las condiciones en que hoy se encuentra esta importante avenida”.

Por allí circulan cada día decenas de autobuses del transporte público de las rutas Díaz Mirón Floresta y Las Vegas, Carranza, Palmitas, Vía Muerta, Manantial, Boticaria-Ylang, Casas Tamsa, Puente Moreno, Jamapa, Medellín, Tejería, Framboyán, Volcanes, Comercial Mexicana, Las Bajadas, entre muchas más.

Además la recorren en algunos tramos los autobuses de las líneas ADO, UNO, Cristóbal Colón, Estrella de Oro, al llegar y partir de la Central Camionera.

A su denso tránsito vehicular se suma el de las ambulancias de la Cruz Roja, el Hospital del ISSSTE y el Seguro Social Sur.

Las voces que se oponen a recortar el camellón para ganar más carriles de circulación, como el Comité Ciudadano en Defensa de la Zona Histórica Denominada Avenida Salvador Díaz Mirón que integran Bogar Norberto Franco López, aducen que con esa obra se perderían los árboles añejos sembrados en el camellón.

Sin embargo en Díaz Mirón ya casi no quedan árboles. Desde Simón Bolívar hasta el ADO no quedan más que arbustos. Las casuarinas sólo son un recuerdo.

Desaparecieron las glorietas en los entronques con Bolívar y con Tuero Molina. La estatua del poeta Díaz Mirón yace en el camellón, mientras que la de los Niños Pescadores está confinada en la avenida Allende Norte.

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Publicado: agosto 24, 2011 en Uncategorized

Aquí les comparto un video que nos gustaría vieran, sin duda es uno muy bueno, que todos podemos enviar para que más personas puedan verloa…

Un saludo, este post lo coloco en Sin categoría puesto que no es mío. Al final del video viene sus referencias

Este video se conoció gracias a @sophiemoll

Last week, gun battles between warring drug cartels in the central Mexican state of Michoacán lasted three days, brought down a police helicopter, caused a small flood of refugees, and took an as-yet undetermined toll in lives.

It’s almost a surprise the story made the news at all. “The conflict was slow to get out because local media in states like Michoacán have largely stopped covering the carnage on orders from drug gangs,” reported The Journal’s David Luhnow and José de Córdoba on Friday. More than 20 reporters have been killed in Mexico since the drug wars began in earnest in 2006. Last year, Mexico tied Iraq, and was second only to Pakistan, in journalist fatalities.

Then there is the numbing regularity with which news of drug-related atrocities dominates the international media’s coverage of Mexico. The decapitation of 27 Guatemalan farm hands by the Zetas gang two weeks ago. The 146 corpses discovered in April in mass graves in the state of Durango. The hanging in March of five victims from bridges in the resort town of Mazatlan. The apparently deliberate killing in February of U.S. immigration officer Jaime Zapata (and the shooting of his partner) on a highway north of Mexico City.

And on, and on, and on.

Yet a funny thing happened on the way to Mexico becoming another failed state. To wit, the “failed state” boomed.

In 2010, a year when there were more than 15,000 drug-related killings (up by nearly 60% from the year before), the economy grew by 5.5%—the fastest rate in a decade. The Mexican peso appreciated against the dollar. Inflation was essentially flat. Foreign reserves rose to $113 billion. Twenty-two million tourists visited the country. Trade with the U.S. reached an all-time high of nearly $400 billion. In Ciudad Juárez, where 3,000 people were killed last year, the maquiladora industries added some 20,000 jobs. The percentage of the population living below the poverty line declined to 47.4% in 2008 (the last year for which the World Bank has data) from 63.7% a decade earlier. Literacy rates surpassed 90%. Life expectancy continues to rise to near-First World levels.

In the U.S., sociologists are puzzling over the paradox of falling crime rates in an era of high unemployment and economic uncertainty. The Mexican paradox appears to be the reverse.

Then again, what most people consider a paradox is simply the crash of reality against our own unexamined clichés and preconceptions.

Consider the idea that crime in Mexico is out of control. The homicide rate in Mexico (about 12 per 100,000 in 2009) was more than twice that of the U.S. (five per 100,000) but well below Brazil’s rate of 20.5 in 2008, to say nothing of the U.S. Virgin Islands, where it’s about 50. In Mexico City, home to some 20 million people, the murder rate actually fell over the last decade. In 2009, it was about one quarter of the rate in Washington, D.C.

So how shall we define “out of control”? And what shall we make of the fact that the vast majority of the victims of Mexico’s drug wars are themselves members of drug gangs? “They constitute a portion of population, that is worse than useless in any community,” said Abraham Lincoln about the gamblers of Vicksburg in 1838. “And their death, if no pernicious example is set by it, is never a matter of reasonable regret with anyone.” Something similar might be said of the drug cartels in their current orgy of mutual annihilation.

Then there’s the idea that Mexico would have been better off had it never picked a fight with the cartels. I grew up in that Mexico, in which a corrupt and authoritarian government made its peace with—and took its cut from—the cartels.

That Mexico, built on conspiracies of silence and fear, could not survive the country’s transition to democracy. It’s no surprise that, even now, in the fifth year of his presidency and after 34,612 deaths, Felipe Calderón has an approval rating of 54%. Mexicans have no shortage of misgivings about his methods, but not many are proposing a viable alternative to taking the cartels head on. And by “viable,” that means something other than the fantasy of expecting Ron Paul to win the presidency and end the war on drugs. Not that libertarians will ever stop proposing that utopia as their sole idea in what otherwise amounts to a feckless counsel of despair.

Last week I asked former Colombian President Álvaro Uribe whether Mexico can defeat the narcos. “Colombia is a typical case demonstrating that we can win,” he answered—with the statistics to prove his case. He stressed that the key to winning was what he called a “permanent pedagogy” to convince people that the war on the cartels is “a necessary fight, not a partisan cause.”

Mr. Uribe rescued Colombia from a plight far worse than what Mexico confronts today. But the central challenge is the same: how to establish a rule of law that has the legitimacy of consent and the courage of its convictions. Doing just that was Mr. Uribe’s achievement, and it remains Mr. Calderón’s challenge. Not much of a paradox here. Mexico’s current prosperity is the bet that its market-friendly policies won’t soon be betrayed by a government that can be cowed or seduced by criminals.

Write to bstephens@wsj.com

http://online.wsj.com/article/SB10001424052702303657404576355300240879020.html?mod=wsj_share_facebook

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Publicado: junio 21, 2011 en Bienvenida, Uncategorized

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